Cuando nos decidimos hacer un viaje junto a nuestro hijos es porque el espíritu de la familia unida es grande y que somos padres y madres que realmente ven en la organización de un viaje con nuestros hijos algo extraordinario y sin duda una forma de unir mas, si cabe, a la familia.
Es muy importante involucrar a los niños en los preparativos del viaje, de este modo se sentirán participes del proceso y lo disfrutaran más ,que si organizamos todo sin contar con ellos.
Además la experiencia les resultara más rica y atractiva si ya tienen una idea de cuando y donde vamos a viajar, el medio de transporte que vamos a utilizar, las cosas que haremos…

Consiste en explicarles cuando vamos a viajar e ir marcando en el calendario los días que faltan, puede ser muy excitante y les ayuda a comprender el concepto del tiempo y también, por qué no, el concepto de “paciencia…
Investigar sobre el lugar que vamos a visitar, ya sea buscando libros en la biblioteca, viendo algún documental , consultando juntos una guía de viajes…, es muy bueno. Hay muchas maneras de hacerlo. Lo ideal es crear juntos un mapa de ruta y llevarlo durante el viaje. Ayuda mucho a los niños a ser conscientes de donde estamos y cuanto falta para llegar…

Que cada uno de los niños se prepare su propia maleta con un poco de ayuda, es fundamental y a los niños les encanta hacerse responsables de esta tarea.
El viaje y la estancia pueden resultar mucho más amenos si tenemos en cuenta algunos detalles y nos organizamos de manera que todos disfrutemos y descansemos, aunque cada uno tengamos necesidades diferentes.

Tener un planning flexible. Siempre es una excelente idea tener un cierto margen. Por ejemplo viene bien hacer una lista de aquello que no nos queremos perder y otra lista con cosas que nos gustaría hacer, pero que no son tan importantes, que son mas prescindibles.
Esto nos permite priorizar, y si por ejemplo la visita imprescindible del día se nos alarga más de lo que esperábamos, podemos eliminar de nuestra agenda alguna de las visitas prescindibles.

Así mismo es también muy importante llevar preparadas algunas actividades de entretenimiento para las esperas en los aeropuertos, restaurantes, etc… Se pueden hacer muchas cosas en un viaje sin tener que recurrir a la tablet. Podemos llevar libros con pegatinas, juegos
magnéticos , papel y un estuche con lápices de colores, juegos de cartas…

Pero hay millones de ideas más en función de lo que les guste a vuestros peques. Las actividades de motricidad fina que mantienen las manos ocupadas suelen funcionar muy bien…
Por supuesto debemos llevar los libros más preferidos y alguno nuevo, dado que la novedad siempre es una garantía de éxito. Los de tapa blanda y las ediciones de viaje están muy bien, porque ocupan poco sitio y no pesan mucho.
Como cuando viajamos no siempre podemos controlar los horarios de comidas, llevar preparados unos snaks siempre viene bien.. Se les puede llevar los que los niños ya conocen y sabemos que les gusta y además alguna sorpresa que no necesariamente es tan saludable, para
situaciones de emergencia…, ya me entendéis, verdad…?

Dentro de lo posible conviene mantener en el lugar en el que nos alojemos, la sensación de orden e independencia que los niños tienen en casa. Por ejemplo dejarles un espacio en el que puedan tener su ropa y sus cosas a su alcance e intentar que el cuarto de baño les resulte accesible…
A algunos niños les puede gustar la idea de documentar su experiencia en un diario de viaje. Un sencillo cuaderno puede servirles para dibujar, escribir o mismamente pegar recortes de folletos turísticos.

Siguiendo con lo de documentar el viaje, les podemos ofrecer una cámara de fotos sencilla y al tiempo puede ser una estupenda forma de fomentar su atención por los detalles durante el viaje. Hay cámaras digitales asequibles, aunque las desechables también son una buena opción.
Es sin duda interesante una buena actitud aprovechar las oportunidades de aprendizaje sin forzarlo, visitar algún museo o hacer actividades educativas, pero también se puede aprender mucho simplemente paseando por un pueblo o por el campo, jugando al veo veo en una ciudad que
no conocíamos, disfrutando de la gastronomía local.

Los souvenirs pueden convertirse en pequeños tesoros para los niños, es conveniente dejar que elijan ellos mismos dentro de unos límites, por ejemplo en función de su edad, podemos

explicarles que pueden gastar X dinero en regalos del lugar y dejar que ellos se administren o también podemos ponerles un límite de tamaño y peso para evitar problemas con las maletas.

Y ya finalmente a la vuelta del viaje podemos seleccionar las fotos que más nos gusten, para crear un álbum, para completar el diario del viaje o bien para colgarlas en la pared.. A los niños les gusta recordar anécdotas del momento en que se tomo la foto, o información del objeto que
fotografiaron.
Debemos también de fomentar el profundizar en algún tema que haya resultado de interés durante el viaje .Entonces, al igual que hicimos una búsqueda de información antes del viaje, a la vuelta podemos volver a hacerlo, pero esta vez centrándonos en aquello que al niño le haya llamado especialmente la atención.

 

A la edad de 7 años la lectura en los niños ya se realiza de manera completamente autónoma.

También han comenzado a desarrollar la comprensión lectora y son capaces de atreverse con títulos mas comprometidos.
Sin embargo seleccionar bien los libros adecuados para ellos, puede que no resulte una tarea demasiado sencilla. Hay que tener en cuenta una serie de consideraciones que resultaran imprescindibles para que el niño no abandone a la primera de cambio. Por ejemplo, a esta edad
quieren lecturas con ilustraciones que les ayuden a comprender mejor los textos.

Las descripciones les resultan aburridas y es necesario que el interés de la historia se mantenga para que ellos no pierdan el suyo.