Sacar tiempo de calidad para estar con tus hijos está de tu mano. Por ejemplo, las comidas familiares son una oportunidad fantástica para crear lazos y mantener conversaciones la mar de interesantes con ellos. Ponte cara a cara con ellos y capta su atención en un momento que es para vosotros. Seguramente las cenas sean más propicias a la calma. 

¡Nada de tele ni de andas pendiente de las tareas domésticas! Todo puede esperar, pero estos ratitos con ellos se van y no los puedes recuperar, así que atesoralos con mimo. 

Una vez creado un clima adecuado para charlar la duda es: ¿Hablás el mismo idioma que tus hijos?Te vamos a dar una serie de ideas para romper el hielo.

1. ¿Qué ha sido lo mejor y lo peor del día de hoy? 

Estas cuestiones ayudan a los peques a identificar lo positivo y las cosas a mejorar o de las que aprender en el día a día. Haz hincapié en las cosas buenas para que aprecien que siempre hay algo que ha ido bien.

2. ¿Has tenido algún problema? ¿Cómo lo has superado?

Desde que nos levantamos estamos afrontando retos. El colegio es una etapa intensa, con muchos altibajos para los niños. El simple hecho de salir a la pizarra o leer en alto es toda una hazaña. Muestra interés a lo que te cuentan, son esos pequeños pasos los que les hace saber que son capaces de todo lo que se propongan. Incluso, si no lo han superado han aprendido de ello. 

3. ¿Qué tal en el recreo?

El recreo es un momento vital para tus hijos. Es el entorno social donde pueden desarrollar sus primeras relaciones de amistad o pueden sentirse rechazados y aislados. Por eso es tan importante que les preguntes sobre qué han hecho en ese tiempo. Si no conseguimos que se comuniquen con nosotros no sabremos cómo se relacionan y si podemos ayudarles. 

4. ¿Qué opinas sobre..?

No tengas miedo de incluir a tus hijos en conversaciones sobre temas de actualidad. Los niños están expuestos a muchos temas controvertidos, pero necesarios, constantemente: relaciones familiares, divorcios, redes sociales, problemas de salud, etc. Es tan importante poner sobre la mesa estos temas cómo conocer la opinión que ellos tienen sobre ellos. De este modo podremos conocer con exactitud qué saben, si hay que aclararles algo, si eso les preocupa y cómo, de dónde han sacado la información, etc.

5. ¿A quién invitarías a cenar?

¿Quieres saber si tu hijo te echa de menos a ti, algún miembro de la familia o amigo? Es una manera sencilla de abordar el tema. Los peques son muy conscientes de la rutina y del ritmo frenético que tenemos y muchas veces no quieren molestar, pero sí echan de menos a esa persona con la que pasan menos tiempo. 

6. ¿Cambiarías algo en tu vida?

Lo daríamos todo por ellos y siempre creemos que lo estamos haciendo lo mejor posible. Y seguramente sea así. Pero con esta pregunta podemos detectar si hay algo que podamos mejorar, además, de las cosas que le afectan sin que nosotros nos percatemos de ellas.

7. ¿Qué metas tienes para este año?

Tener objetivos en la vida ayuda a sentirnos realizados, no solo cuando los conseguimos sino también en el proceso. La motivación y el esfuerzo son valores que merece la pena inculcar desde pequeños. Con esta sencilla pregunta sabremos si tenemos las mismas perspectivas que nuestros hijos, lo que nos ayudará a adaptarnos los unos a los otros para que nadie se frustre.

8. ¿Qué habrías hecho en mi lugar en esta situación?

Una situación real que hayas vivido es la oportunidad perfecta para poner en práctica la empatía. Puede que al principio les cueste, pero poco a poco irán entrando en la dinámica y sus respuestas pueden ser muy ingeniosas y hasta divertidas.

9. ¿Hoy has ayudado a alguien?

Podemos implantarla como una de las preguntas habituales para inculcar a nuestros hijos la importancia de la generosidad y el altruismo. Son valores importantes a la par que complicados de enseñar, por lo que hay que estar muy atentos a la mínima oportunidad de ponerlos en práctica. Hay que enseñar con el ejemplo.

10. ¿Cuál es tu [profesor, libro, serie, película, amigo, animal, país, …] favorito?

Siempre le preguntamos a un niño o niña por su color favorito, sus dibujos preferidos o la comida que más le gusta. Y es que nos gusta hablar de nuestros gustos porque nos ayuda a definirnos. Es la manera que tenemos de conocer a los demás y que te conozca, así que ¿por qué no ponerlo en práctica con los que más te importan?

 

Todos estos temas se pueden resumir en la escucha activa. Importa más lo que te cuenten ellos que lo que les puedas contestar tú, ya que es la manera más sencilla y directa de obtener información. Pero con esto no queremos decir que debas someterles a un tercer grado, nada de eso. La intención es pasar un buen rato en familia, fomentar la comunicación y conoceros mejor. Si te acostumbras a dedicarles tu tiempo verás que con el tiempo la confianza será un pilar importantísimo en vuestra relación.