El juego ha existido a lo largo de la historia de la humanidad. Lo evidencian pruebas de estudios de las culturas antiguas. En la época clásica, tanto en Grecia como en Roma,  el juego infantil era una actividad que estaba presente en la vida cotidiana de los pequeños.

El juego Infantil se define como una actividad ligada al ser humano desde su nacimiento. El niño tiende a jugar sin estimulo alguno, lo cual ha hecho plantearse desde hace dos siglos cual es el origen de ese deseo o necesidad. Es una de  las manifestaciones más habituales en el ser humano desde su nacimiento.

Al jugar, el niño pone en marcha muchas habilidades cognitivas  , motoras , sociales y emocionales, al tiempo que se divierte….El juego le permite al niño conocerse más a sí mismo y también a través de él, conoce el mundo que le rodea.

Desde la Psicología Evolutiva, se ha observado que el niño juega de manera diferente a medida que crece, ya que el juego va evolucionando a través del desarrollo infantil.

El juego infantil es una necesidad básica para un buen desarrollo de la inteligencia y también para el equilibrio físico emocional del niño o de la niña. Es  la actividad fundamental del niño, imprescindible para un desarrollo adecuado, por lo que este debe disponer de tiempo y espacio suficiente según su edad y necesidades.

La naturaleza del juego es la actividad imprescindible  del niño, como ya hemos dicho, así como su modo de interactuar con la realidad. En sí mismo,  tiene un autentico fin ,es placentero, pero es también una actividad seria, espontanea, motivadora y libre. Favorece   el aprendizaje y evoluciona con el desarrollo del niño.

 

En definitiva es la actividad propia de la infancia, se ha de considerar como una actitud, como un  modo de familiarizarse con la realidad. La finalidad   del juego es intrínseca: el niño no juega con ningún otro objetivo, es espontaneo y no requiere motivación o preparación. Cualquier actividad convertida en juego es atractiva para el niño. Lo eligen libremente. Ni los niños ni las niñas se sienten obligados a jugar. Si hubiese la más mínima obligatoriedad, dejarían de hacerlo. Se trata de una actividad que surge, no condicionada por refuerzos o acontecimientos externos. En su desarrollo hay un desenvolvimiento de todas las capacidades físicas y psíquicas. El mismo adulto puede obtener información de la evolución de los niños y niñas observando cómo juegan. Para jugar no es necesario que haya material. Es un recurso educativo que ayuda  el aprendizaje en sus múltiples facetas.

 

Beneficios

 

Psicológicamente, se considera que el juego puede servir para liberar tensiones. Por supuesto que cambia con la edad, de forma que hay diferentes temas formas de juego que va apareciendo conforme el niño va evolucionando. Tiene una función compensadora de desigualdades, integradora y rehabilitadora.

 

Jugar para un niño o una niña es la posibilidad de recortar un trocito de mundo y manipularlo para entenderlo. Mientras los niños juegan, exploran las propiedades de los objetos y fenómenos extrayendo información valiosa sobre su entorno.

Esas experiencias lúdicas les permiten descubrir patrones y esquemas , resolver problemas y planificar sus próximos  pasos, lo cual contribuye al  desarrollo de su pensamiento, atención y memoria.

Mediante las actividades lúdicas, los niños amplían su vocabulario y perfeccionan sus habilidades de comunicación no verbal. Hacen nuevos amigos y aprenden a compartir y cooperar, poniendo en práctica sus primeras estrategias de resolución de conflictos.

Y también, sin duda alguna va comprendiendo cómo funciona el mundo de los adultos, mediante la imitación de sus actitudes y comportamientos, lo cual les ayuda a apropiarse de las normas sociales.

 

El juego en la educación

 

El juego en la educación infantil es también un pilar esencial para el desarrollo emocional. Gracias a las actividades lúdicas, los niños aprenden  a expresarse y a gestionar estados de frustración, ansiedad o la ira.

El propio juego en sí, les permite descargar tensiones y recrear sus preocupaciones y miedos, de manera que es un medio para buscar soluciones a sus problemas. Además, el juego es una fuente de emociones positivas que les hace sentirse bien consigo mismos, sentando las bases para una autoestima solida.

Cualquier habilidad infantil se desarrolla de manera más eficaz en un entorno lúdico que en un ambiente rígido, dado que cualquier tipo de juego que presente nuevas exigencias al niño o a la niña, se convierte en una oportunidad de aprendizaje. En realidad no existe diferencia entre jugar y aprender.

El juego en la educación infantil estimula la capacidad de aprendizaje al predisponer positivamente al niño, haciendo que preste  más atención,  y este más motivado. No es casual que en los niños pequeños la capacidad de aprendizaje, prácticamente se multiplique por tres cuando se ríen y se divierten.

La explicación se encuentra en la química  cerebral. Las emociones positivas aumentan los niveles de dopamina, la hormona que mejora la memoria, potencia la motivación y facilita el aprendizaje.

De ahí que los juegos didácticos sean tan importantes, puesto que fomentan y estimulan algún aprendizaje en los niños de manera simple y lúdica, con lo cual hay un verdadero y adecuado desarrollo infantil , ya que es conveniente que los más pequeños no aprendan todo a través de una pantalla.

Y finalmente el juego sienta las bases para el desarrollo de conocimientos y competencias sociales y emocionales clave. A traves del juego,los niños aprenden a forjar vínculos con los demás y a compartir ,negociar y resolver conflictos, además de contribuir  a la importantísima capacidad de la auto afirmación. Jugar mejora las capacidades de los niños para planificar, organizar ,llevarse bien con  los demás y regular sus emociones. Asimismo el juego ayuda con el m lenguaje, las destrezas matemáticas y sociales e incluso ayuda los  niños a sobre llevar el estrés.